12/01/09El amanecer de los muertos vivientes
Me quejaba de lo vago que estaba yo últimamente en el post anterior, pero al menos me sirve de consuelo el hecho de que yo no soy el único de mi clase, y a los hechos me remito. El lunes por la mañana, como cada lunes por la mañana, hacía frío. Hacía frío y para más inri, nos tocaba Educación Física. Pero gracias a dios me dejé el equipo (involuntariamente, ¿Eh? ¿Eh? ¡Oh, vamos…!).
Nos metieron a todos en el gimnasio y montaron un circuito la mar de bonito en el cual había que correr, saltar, brincar… Todo lo que cualquier ser humano detesta hacer un lunes a las ocho de la mañana, pero vaya, que con tal de tocar los cojones lo que sea. Por suerte yo no lo tuve que hacer, repito. Sin embargo eso no evitó que observase un pequeño detalle. Toda la clase estaba sobada.
Y esto que cuento es completamente cierto, es decir, en el circuito había que correr, y sin embargo toda la clase estaba caminando, y despacito. Era una imagen un poquito deprimente, la verdad, pero eso no me importaba demasiado. Al menos no los primeros cinco minutos. Mas tarde, empezó a darme cierta grima y de ahí pasó al mal rollo.
Quiero decir, parecían auténticos muertos vivientes acechando con una alarmante lentitud que no les impediría ser absolutamente letales si tuviesen contacto directo conmigo. Tontería, diréis, pues sí. Pero encontrarme con una invasión zombie en un gimnasio a las ocho de la mañana supongo que no deja de ser una experiencia frustrante.
Para mí, lo peor era cuando nos ponían a hacer acrogimnasia a las 8 de la mañana. Si no nos teníamos en pie ni nosotros mismos ¿como pretendían que levantáramos a los demás? A las 8 de la mañana nadie es persona, deberías denunciar a tu profesor por crímenes contra la humanidad.
enero 14th, 2009 at 3:20