07/01/09Picor escrotal
Eran las diez de la mañana y estaba con mi tía por la rambla de Barcelona, de camino a El Corte Inglés para comprar regalos de reyes. Tenía sueño, como venía siendo habitual. El día anterior fui a dormirme bastante tarde, nada raro en mi, ya sabéis.
De repente y sin previo aviso, me empiezan a picar de una manera exagerada mi buen par de pelotas. Mierda, pensé. Estaba rodeado de gente y lo de meterse la mano en los huevacos en plena calle queda un poco feo, y tal.
Pero no podía rendirme, tenía que hacerlo, el picor pronto se iba a volver insostenible para un humano con tan poco aguante como yo. Sudor frío recorría mi frente, tenía la sensación de que toda la calle estaba observándome. Delirios de uno en momentos como este, vaya, lo habitual.
La situación era incontenible, al final no pude más e hice lo que tuve que hacer, aproveché que toda la gente estaba mirando a un señor estatua y me rasqué las pelotas de una forma tan bestia que incluso me dolió. Me saqué la mano de ahí, la guardé en el bolsillo y fingí que nada de eso había pasado.
…y esta es solo otra de las miles de historias que habitan en la rambla de Barcelona…
<>Me saqué la mano de ahí<>O.O (se escribe así, ¿no?) Tienes que aprender a hacerlo a través del bolsillo, que queda más discreto. O, puestos a dar la nota, con una farola o la esquina de un banco.
enero 7th, 2009 at 21:12
Tío, en momentos así hay que librarse de los prejuicios y dejar fluir los instintos.
enero 7th, 2009 at 21:33