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Técnicas de supervivencia gitanas: El Frigodedo

 
Lo más jodido del nuevo instituto al que voy es lo quisquillosos que suelen ser con el tema de la puntualidad. Si no llegas a las ocho en punto, en el 70% de los casos (a veces se enrollan) puedes darte por jodido, porque no te dejan entrar hasta la siguiente hora.

A principio de curso no pasaba nada. Es decir, daba por culo pero no demasiado, si te pasaba alguna vez tampoco había que montar ningún drama, no era para tanto. Pero ahora hace frío. Un frío de la hostia. Y eso que yo tengo una tolerancia al frío bastante grande, pero ahora es horrible. Voy temblando por la calle, temblando mucho, y si lo juntamos con el sueño que suelo tener a primera hora, si me da por bostezar monto un espectáculo muy similar al de una impresora encendiéndose.

Esto me ocurrió hace varias semanas, pero fue tan triste que creo que puede merecer la pena compartirlo aquí:

El despertador sonó tarde (o no sonó, yo qué sé, el puto Alarm Clock que hace lo que le da gana a veces). Jodidamente tarde, vamos, como que me desperté a las ocho menos cuarto. Pero no perdí la esperanza. Me desperté de un salto, me vestí a toda prisa, me acicalé en el espejo del ascensor (bueno, eso lo hago cada día) y conseguí llegar a la puerta de mi instituto a las ocho y seis minutos. No pude entrar. Primero me cagué en todo lo cagable, pero luego me concentré en buscar un asiento donde pasar el rato.

Una vez sentado, saqué mi iPhone 3GS (menudo anacronismo, ¿no? ni que esto fuera 2009…) y tiré de Google Reader para entretenerme un rato. Pero claro, al pasar los minutos empiezo a notar que mi mano responde cada vez peor, que se me está petrificando, que cada segundo que pasa la voy notando menos, que voy perdiendo la sensibilidad en los dedos y entonces empiezo a replantearme muchas cosas. Cuando más al borde de la amputación me vi, dejé estar el iPhone y me guardé las manos en los bolsillos.

Aún con las manos de nuevo en el bolsillo de la chaqueta (que no es precisamente fina), seguían congeladas, y viendo que la cosa no tenía solución, tuve una idea de bombero que al final resultó ser bastante efectiva: Chuparme el pulgar. Estaba en la gloria. Al ver lo bien que me había funcionado, y después de girar mi cabeza hacia ambos lados por si divisaba a alguna persona conocida (o no) a mi alrededor, empecé a meterme todos los dedos en la boca, uno por uno.

Os juro que estaba acojonado. Cualquier persona que apareciera por ahí me tomaría inmediatamente por monguer. Y con razón, seguramente. Pero no podía parar. Tenía que seguir calentándomelos, como si me fuera la vida en ello. Y os juro que era como lamer un cubito, un Frigodedo, qué sé yo. Pero estaba en la gloria. El Nirvana, la vida, era eso.

Aunque desde ese día, procuro no llegar tarde.

9 Comentarios. ¡Que viva el flame!

  1. paso dijo:

    Soy la primera! :D

    Two pamela.

  2. Alex B dijo:

    Chúpame la polla.

  3. Ur dijo:

    xDDDDDDDDDDDDDDDD Qué rabia no haberlo visto…

    (Lo probaré)

  4. Juan Carlos dijo:

    @paso: ¿La chona?

    @Alex B: ¿Con ‘polla’ quieres decir ‘chona’?

    @Ur: No creo que te haya gustado verme, te habrías asustado. Me habrías tomado por lunático y habrías salido corriendo. Aunque he de decir que yo intentaba disimularlo a toda costa, como haciendo ver que me mordía las uñas, ‘o algo’.

  5. el_montañes dijo:

    Haz como yo: lleva una manta en la mochila. Ocupa espacio pero se está en la gloria. Los profesores se acostumbran, saben que algún día ellos acabarán igual, sentados con la manta en las piernas. O una batamanta, mejor aún.

  6. MarisaMIDD dijo:

    Insultas a la inteligencia de tus lectores publicando cosas como esta, tan inverosímiles. A ver si te crees que nos chupamos el dedo.
    :3

  7. Elena dijo:

    Una vez vi por la tele que la mejor forma de calentarse las manos era meterlas entre los pechos. Ahora tienes un motivo para operarte xD

  8. Juan Carlos dijo:

    @el_montañes: Y una bolsita de agua caliente.

    @MarisaMIDD: Deberías morir por tu comentario, pero te libras porque -inexplicablemente- me he reído.

    @Elena: ¡Qué operarme ni qué leches! Si no me hace falta. Tú no has visto los pechotes que me gasto yo. Man boobs, que le llaman.

    Y si no, pues en los huevos. Pero está mal visto.

  9. Politoxicomaniatico Diaz dijo:

    Que suerte, yo no llego a chuparme la puntal del dedo!

¡¿Que ha dicho qué?! ¡Será cabrón! ¡Vamos a trollearle!