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A la taquillera del Maremagnum

 
Es posible que muchos de vosotros os estéis preguntando por qué llevaba tanto tiempo sin escribir en este blog. También puede ser que no, que os sudase los cojones por delante y por detrás, pero vamos a fingir que me echabais de menos. ¿Por qué he estado tan desaparecido por estos lares? Para explicar esto os podría dar una retahíla de excusas, desde la más lógica a la más absurdamente rocambolesca.

Y creo que es exactamente lo que voy a hacer.

Lo más fácil para mí sería decir que he estado ocupando todas mis energías escribiendo para mi nuevo proyecto, Crítico Crónico, un blog de críticas de cine enfocado única y exclusivamente a que yo pase un buen rato sirviéndome de mi verborrea y pasión por el mundillo para hacer algo relativamente productivo. Podría decir que no me quedan fuerzas para llevar dos proyectos paralelos, pero estaría mintiendo.

También podría argumentar que, sencillamente, me he quedado sin ideas que yo considere lo suficientemente buenas para escribir por aquí. Que me he vaciado por dentro, que hacer esto ya no me motiva ni me divierte tanto como hace unos años. Que soy demasiado vago, quizá. Pero tampoco sería verdad, ni mucho menos la razón por la cual he dejado de lado este blog.

Lo más lógico, teniendo en cuenta la clase de persona que soy, sería asumir que llevo todo este tiempo sin actualizar porque desde la publicación de mi último post no he hecho nada más que masturbarme compulsivamente, sin piedad ni mesura alguna, durante mi tiempo libre. Y aunque eso que se acerca un poco más a la realidad, tampoco es lo que me ha llevado a esta situación.

El único motivo de peso por el cual no me he sentado frente al ordenador a escribir para vosotros, mis queridos lectores, es porque el 31 de diciembre del 2015 cerraron el mítico Cinesa Maremagnum.

Y estoy triste.

 

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El eje del bien

 
Como cliente habitual del primer multicine de Barcelona, que abrió sus puertas hace 20 años y fue el lugar donde pude ver mi primera película en pantalla grande —Space Jam, concretamente, teniendo apenas 2 años—, puedo decir que la noticia me sentó como una patada en el centro bajonero de la huevada. Pero raro será el caso del barcelonés que no le tenga, como mínimo, un poquito de aprecio a estos cines y que no se haya sentido algo peor y bastante más viejo al enterarse de su cierre.

Que sí. Que ya no atraían al público como antes. Que no molaban tanto como otros Cinesa. Ni tenía sala iSens, ni era tan grande como el de Diagonal Mar, ni tenía el rollito vintage atractivo del de La Maquinista. Las instalaciones estaban en horas bajas y la sensación de abandono por parte de los clientes y de la propia Cinesa era imposible de disimular. Y sí, yo mismo reconozco que últimamente sólo acudía a ese cine porque era el que más cerca me pillaba de casa, no porque lo considerase la mejor opción.

En realidad, sé perfectamente que no es descabellado imaginar que más pronto que tarde se plantearán abrir unos nuevos cines de otra cadena en el mismo lugar. Ya sé que, hoy por hoy, no deben de ser el negocio más rentable y seguro en el que invertir, pero quién sabe. Después de todo, raro es el centro comercial potente que no cuenta con su propio cine. Aunque también es verdad que se follaron al IMAX Port Vell sin pestañear y ahí sigue todavía el edificio muerto de asco (con el cartel colgado de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte – Parte 1 como símbolo de derrota absoluta).

 

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LA POCHEDUMBRE

 
Pero el caso es que, abran unos nuevos o no, no podría importarme menos. Me da igual si dentro de unos meses contamos con un flamante Yelmo Maremagnum. Ese no es el tema. A mí me han jodido igual. Y no lo digo sólo por los puntos acumulados en mi tarjeta Cinesa que, sospecho, van a irse a tomar por culo ya que caducan en breves.

Lo que me ha puteado de verdad es tener la certeza de que voy a dejar de ver a una persona que, sin haberme dado cuenta de ello hasta que la perdí para siempre, se había convertido en una parte muy importante de mi vida. Estoy hablando de la entrañable señora que trabajaba como taquillera en el Cinesa Maremagnum desde que tengo uso de razón. Aquí termina la parte de este artículo que es para vosotros.

El resto es para ella.

Sí, ahora te estoy hablando a ti. No sé qué posibilidades reales tengo de que leas esto, pero seguro que merece la pena el intento. Nunca supe tu nombre. Nunca te supiste el mío. Es más, tampoco estoy muy seguro de que recuerdes vagamente mi cara, pese a haber sido uno de tus clientes más asiduos desde los últimos quince años y de que me hayas visto, en esencia, crecer. Cada vez que nos veíamos parecía ser la primera para ti. Aunque alguna semana me hubiera dado el venazo de ir dos o tres veces seguidas, daba igual. Siempre partíamos de cero. Eso formaba parte del encanto. A veces entrábamos con buen pie, otras no tanto.

No tenías reparo alguno en ser cortante, seca y asquerosamente borde cuando, por algún motivo, mi grupo de amigos y yo retrasábamos las colas que se formaban en ocasiones. Pero también era de agradecer tu sonrisa, casi maternal, de alivio cuando ya llevábamos todas las ofertas a mano y no mareábamos la perdiz más de lo estrictamente necesario. De todos modos, si algo te honraba era que nunca silenciabas el micrófono de tu ventanilla para ponernos a parir. No. Si tenías que decirnos algo, lo hacías a la cara. Como tiene que ser.

Nunca acabamos de comprender muy bien todas las palabras que salían de tu boca, debido a tu particular forma de hablar. Al principio pensábamos que tenías un acento chungo, que debías de ser charnega o algo por el estilo. Con el tiempo, una fuente anónima me hizo saber que en realidad naciste sin paladar y te tuvieron que operar por ello. ¡Joder! ¡Hasta tu historia personal es digna de mención! ¡Tienes los orígenes de una supervillana chunga! ¡Eres la Bane del Maremagnum! Y eso sólo te hacía molar más y alimentaba tu leyenda, desde luego.

Insisto, no sé cómo te llamas. No sé cuántos años tienes. No sé si ya te has jubilado, si te han trasladado a otro Cinesa, si te has quedado en el paro o si han cerrado el cine contigo dentro. Que, por otra parte, no me extrañaría ni molestaría que hubieran hecho eso último. Esos cines te pertenecen a ti. Nadie más se los merece. Tú siempre has estado ahí. Sonriente, con cara de asco, metiéndonos prisa o bromeando cínicamente.

No sé si nuestros caminos volverán a cruzarse, ni si en tal caso recordarías mi cara. Tampoco sé si, hipotéticamente, al leer estas líneas querrás partírmela directamente o qué. Lo único que sé es que, si aquella vez que fui a ver Spectre sin tener ni la más remota idea de la tragedia que estaba por venir resulta ser nuestro último encuentro, tienes que saberlo: no me importa.

Y no lo hace porque, para mí, tú siempre estarás en la taquilla de mi corazón.
 


Me despido con esta canción.
Siempre tuyo, Juan Carlos.

7 Comentarios. ¡Que viva el flame!

  1. Alex B dijo:

    Chúpame la polla.

  2. Noe dijo:

    Soy toda una stalker y he querido echar un vistazo a la publicación ya que eres un cacho vago y no sueles publicarrr na’ pueeeeees que pena que hayan cerrado el cine de allí, ;-; con lo chulo que era ese cine, allí vi la película de Maléfica. :c

    PD: Muy fan del vídeo.

  3. LA TIA dijo:

    Jajajjajja o no, que triste mi vida echas más de menos a la taquillera del cine que a mi snif sniff.
    Bueno siempre queda el verano para ver si vienes a mi casa unos días.

  4. debo dijo:

    Te echabamos de menos Juanki! En el vídeo dices la s rara. Como si fueras un poco mariki 😀

  5. CHFP dijo:

    Jajaja y lo que más te va a joder es que de mi la taquillera siempre se acordaba y me preguntaba por los nenes.

  6. LA AMIGA dijo:

    Ains los cines del Maremagnum… Allí fuí muchas veces en mi epoca adolescente. Pearl Harbor, Salvar al soldado Ryan,Lo que la verdad esconde ,American Pie 2….8 veces Scary Movie,si,8 veces… Y la ultima peli que yo recuerde haber visto alli, El señor de los anillos : La comunidad del anillo (tengo foto de aquell noche y todo) Hace poco supe de su cierre y alguna lagrimica cayó. Que tiempos!!

  7. Juan Carlos dijo:

    @Alex B: Como un reloj suizo. Nunca fallas.

    @Noe: Maléfica, esa película donde al final la protagonista resulta que es BUENA. Tendrían que haberla titulado ‘BUENÉFICA’.

    @LA TIA: A ti te voy a tener prácticamente toda mi vida, pero a la taquillera la he perdido para siempre.

    @debo: A estas alturas ya tendría que haber quedado claro que soy inmensamente mariki.

    @CHFP: Me has roto el corazón. No sabes cuánto.

    @LA AMIGA: Ya te digo, qué bajón. Por lo del cierre, digo, no por lo de ir a ver Scary Movie ocho veces. Que también un poco. Pero ya me entiendes.

¡¿Que ha dicho qué?! ¡Será cabrón! ¡Vamos a trollearle!