Patrocinado por Bananity

El Reto de la Pajuela

16/03/2014

 
Vosotros, la nueva sangre, la chavalería de hoy en día, la simiente del país —aquí estoy presuponiendo que mi target a día de hoy siguen siendo los treceañeros de turno, creyéndome todavía en la onda, negándome a resignarme a asumir que ya hace años que luzco una larga y abundante pelambrera testicular— supongo que estaréis al tanto de lo que son los memes de Internet.

Para los neófitos, explicándolo rápido y mal: un meme es básicamente una idea (presentada en cualquier formato: vídeo, imágenes, texto, audio…) que se propaga por Internet. Si queréis una explicación mejor y/o menos perezosa, tenéis el artículo de la Wikipedia (aquí, citando medios de un rigor incuestionable).

Últimamente —y aquí estamos hablando de los últimos dos o tres años, porque ya sabéis que éste es un blog que siempre trata temas de rabiosa actualidad— se han puesto de moda los llamados vlogs o videologs (ya expresé mi cariño hacia ellos hace tiempo), y cada vez es más común ver a un montón de jovenzuelos plantándose delante de una cámara y contando sus vivencias, inquietudes u opiniones; como si las tristes vidas de los adolescentes tuvieran interés o supieran comunicar sus ideas con atisbo alguno de gracejo (por favor, suscribíos a mi canal de Youtube).

Juntando los dos conceptos comentados anteriormente, entre los vloggers es natural que surjan también diversos memes adaptados al medio. Y hoy he venido a hablar de los llamados Challenges (Retos), que son la versión 2.0 del «¿a que no tienes cojones de…?», en los que miles de vloggers se retan entre sí para ver si son capaces de conseguir proezas varias. Véase, por ejemplo, el famoso caso del Cinnamon Challenge (Reto de la Canela), donde internautas de alrededor del planeta se grababan a sí mismos tratando de engullir una cucharada de canela sin terminar expulsándola abruptamente por todos los orificios posibles.

 

En el fondo este vídeo es sexy, pero a mí me pone más este otro.

 

Y así, la red poco a poco ha ido plagándose de retos del mismo estilo. Cosas que a muchos os resultarán familiares (y a muchos otros les sonará a chino), como el Chubby Bunny Challenge (consistente en llenarse la boca de malvaviscos y tratar de decir Chubby Bunny repetidamente sin morirse en el intento), el Salt & Ice Challenge (en esencia, rociar con sal alguna parte del cuerpo y luego aplicar hielo para provocarse unas deliciosas quemaduras), el Banana Sprite Challenge (comerse dos plátanos y beber un litro de Sprite consiguiendo no vomitar inmediatamente después).

Es curioso cómo, pese a ser fenómenos mayormente asociados con los adolescentes (es difícil ser así de absurdamente gilipollas en cualquier otra etapa de la vida), no parece haber límite de edad para hacer esta clase de retos. No es raro encontrar vídeos con yayas haciendo el reto de la canela, así como tampoco es difícil encontrar a un montón de chicas jóvenes haciendo el Knee High Sock Challenge.

¿Qué? ¿Por qué me miráis así? ¿Qué pasa? El Knee High Sock Challenge. ¿No lo conocéis o qué? Sí, coño, el reto éste tan popular en el que hay que ponerse unos calcetines altos e intentar quitárselos tumbado bocabajo sin usar las manos. ¿No? ¿Nunca lo habéis visto? ¡Venga ya! Pero si, por lo que he llegado a ver, de todos los retos estos son los más visitas acumulan. Por narices tienen que ser los más famosos. Debe de ser el meme más conocido que existe. ¡¿De verdad que no os suena?! Bueno, en ese caso os pongo uno, para que veais de qué va el asunto. Mirad, mirad…

 

Más de 30.000 visitas, ¡si esto no es un viral, ¿qué lo es?!

 

Aunque debo reconocer que cuántas más veces veo este vídeo, más cuenta me doy de que quizá pueda ser inapropiado que una chica tan joven como ella suba esa clase de contenido. No me malinterpretéis, no lo considero un vídeo ofensivo o con dobles intenciones, pero sí que creo que cabe la posibilidad de que haya ciertas personas que puedan ver en este vídeo algo distinto a lo que la pobre chica pretendía en su momento. Bueno, en realidad tampoco creo que vivamos en un mundo tan malo. No creo que tenga que darle más vueltas al asunto. Después de todo, la gente tampoco está realmente tan jodida como para…
 

Captura de pantalla 2014-03-14 a la(s) 17.39.23

Me cago en mi puta vida.

 

Ésta es la situación. Llevo bastante tiempo cruzándome con esta clase de vídeos. Y pecaría de ingenuo si no tuviera ligeras sospechas acerca de la legitimidad del tipo que alguna vez propuso este reto en primera instancia. Llamadme paranoico, pero tengo la corazonada de que anda suelta una numerosa banda de pedófilos fetichistas de los pies que, hilando muy pero que muy fino, han conseguido que haya cientos de chicas de entre 8 y 16 años produciendo —involuntariamente, quiero creer— PORNARRO en masa y a diario. Una banda de aprendices de Patrice Wilson que, a base de requests (peticiones/sugerencias que se hacen en los comentarios de los vídeos) consiguen que un montón de pobres niñas satisfagan sus más oscuras fantasías sexuales.

Porque aparte de los retos, la mayoría muy relacionados con ver a chicas menores de edad descalzas, también hay otra clase de vídeos basados en… chicas menores de edad descalzas. No hay más que darse una vuelta por los vídeos relacionados del anteriormente expuesto. Existen, por ejemplo, los llamados Best Friend Tags, donde dos mejores amigas hacen tests dignos de la peor Super Pop donde ponen a prueba su amistad. Todos, extrañamente, cortados por el mismo patrón: petardería (pre)adolescente a punta pala, pies descalzos en primer plano y una cantidad muy desproporcionada de visitas.

 

Y sí, a la gorda me la hacía.

 

Luego hay otro tipo de vídeo mucho más intimista, y donde las chicas dejan de lado el rollo vlogger para dar rienda suelta a su vena más artística. En vídeos que suelen llevar por nombre cosas como My Morning Routine o similares, las niñas experimentan con las cortinillas que les proporcionan los programas de edición de vídeo, y entre canciones de sus ídolos del pop favoritos muestran gráficamente cómo suelen ser sus rutinas mañaneras diarias. Cómo no, aunque el envoltorio sea relativamente diferente, nos acabamos encontrando con los elementos de siempre: los My Morning Routine consisten en múltiples planos de niñas de corta edad caminando por sus casas descalzas en pantalón corto, maquillándose, duchándose y quitándose y poniéndose ropa.

 

Que por cierto, no se ducha.

 

Por supuesto, no todo van a ser niñas frívolas y superficiales dedicando horas de su vida a enseñarles al mundo cómo se aplican cacao de labios, sino que en este submundo también hay lugar para el altruismo. También hay niñas ansiosas de compartir sus conocimientos con el resto del planeta. Y de ahí surgen diversos tutoriales tan curiosos como el de pintarse las uñas de los pies, el de depilarse las piernas o éste tan bienintencionado en el que una simpática niña nos cuenta todo lo que ha aprendido en su primera clase de gimnasia.

 

El millón de visitas proviene de gente plenamente interesada en la gimnasia.

 

Tutoriales hay para todos los gustos y colores. Algo a lo que contribuyen, precisamente, las peticiones de los comentaristas. Y de eso quería hablar yo. Todo este post no es más que una lamentable, vil y ruin excusa para mostraros lo bajo que pueden caer los comentaristas de este tipo de vídeos. Es bastante común ver cómo las niñas terminan deshabilitando los comentarios de sus vídeos, y francamente no cuesta mucho imaginarse el porqué.

Los hay más elaborados, los hay más sencillos. Los hay más sutiles, los hay más directos. Los hay más románticos y los hay más viscerales. Pero lo que está claro es que estos hilos si de algo están plagados es de pajilleros indeseables que no hacen otra cosa que no sea tirarles la caña constantemente a las chavalas. De vez en cuando surge alguna voz cuerda por ahí, que pone de manifiesto con suma indignación las intenciones (no demasiado) ocultas del resto de comentaristas, pero por desgracia estas denuncias son rápidamente ignoradas; y además, por algún motivo oscuro que no llego a comprender, no puedo evitar imaginármelos sacándose la chorra justo después de quejarse, exclamando un «…bueno, ¡al lío!».

Y como soy una persona horrible, repugnante y frívola, no he podido evitar caer en la tentación de recopilar y traducir aquí los mejores comentarios que me he encontrado durante mi pequeña investigación. Algunos de ellos, sin desperdicio alguno. Todos completamente reales. Pura tragicomedia.

«Lol hey lauren love your accent haha»
(«Lol, hey, Lauren, amo tu acento, jaja»)

«Do you take requests? If so, I have a really fun one in mind! Please message me! Thank you 🙂 such a great video!»
(«¿Aceptáis sugerencias? Si es que sí, ¡tengo una realmente divertida en la cabeza! Muchas gracias 🙂 ¡Gran vídeo!»)

«u girls should see who can wiggle there toes the longest in the next vid. that be funny lol»
(«Chicas, para el próximo vídeo deberíais probar a ver quién puede mover más los dedos de los pies. Eso sería divertido, lol.»)

«te mamo el cliptoris»

«what kind of a challenge is this you could have done it with a dildo»
(«¿Qué clase de reto es éste? Deberías haberlo hecho con un consolador.»)

«Your sunburn relief video was deleted for some reason…can you please upload it to youtube again please? Thanks much 🙂»
(«Tu vídeo de la crema de protección solar fue borrado POR ALGUNA RAZÓN, ¿podrías subirlo a Youtube otra vez? Muchas gracias :)»)

«You are super patient to teach this. This has helped so much, thank you. Keep up the good work.»
(«Eres súper paciente al enseñarnos cómo hacer esto. Ha servido de gran ayuda, gracias. Sigue trabajando así de bien.)

«You are too funny!!! I can see you as a comedienne 🙂»
(«¡Eres muy divertida! A ti te veo como humorista :)»)

«I would cut off my left nut just to hear her fart through a walkie talkie»
(«Me cortaría el huevo izquierdo con tal de oírla cuescarse por walkie-talkie»)

Eso es compromiso, por cierto.

«Do the leg cross challenge — it’s fun!»
(«Haz el reto de las piernas cruzadas, ¡es divertido!»)

«You do realize that you got almost 3000 views for this video right? Maybe you should do more feet videos and might even get more views.»
(«Te has dado cuenta de que tienes casi 3000 visitas en este vídeo, ¿verdad? Quizá deberías hacer más vídeos de pies, y así quizá conseguirías incluso más visitas»)

Y de todos ellos, aquí viene mi favorito. La obra cumbre de la vileza. Lo ruin en estado puro. Horror y humor se entremezclan elegantemente en una intensa píldora de poco más de 160 caracteres:

«You have gorgeous feet and a cute face and a great attitude I think you will do alright in life. Please show your feet in flip flops and different colour nail polish.»
(«Tienes unos pies preciosos, una carita muy mona y una gran actitud. Creo que las cosas te van a ir muy bien en la vida. Por favor, enséñanos tus pies en chanclas y con otro esmalte de uñas.»)

 

Con todo esto, y pese a que no me cueste echarme unas risas a costa del morro que pueda tener la gente como ésta, hay que tener muy presente lo peligrosas que pueden ser ciertas personas. He escrito este post para invitar a la reflexión. Para que tengamos más cuidado a la hora de educar a nuestros hijos. Para que les enseñemos no sólo los beneficios, sino también los peligros de las nuevas tecnologías.

No se trata de prohibirle al crío que navegue por Internet, ni siquiera de espiarle mientras navega, se trata de hacerles comprender lo que está bien y lo que está mal. Se trata, en esencia, de no apartar la mirada cuando vemos a nuestra hija de ocho años tumbada en el suelo en ropa interior, hablándole a la webcam mientras practica ejercicios gimnásticos. Y sobre todo, lo más importante con diferencia: alentarlas a que se pinten las uñas de los pies con esmalte negro, que es el que da más morbo.

Haha, lol.

Hacer publicidad gratuita

Cuéntame tu vida

5
Échate un comentario

  Suscribirse  
Recientes Antiguos Más votados
Notificación de

Cuando he leído esa traducción de «fart» por «cuescarse» he tenido que levantarme y APLAUDIR.

…bueno, ¡al lío!

Chúpame la polla.

Claro, porque ninguno de esos comentarios lo has escrito tú.
:>

Y yo me lo había perdido.No volverá a ocurrir

© Juankiblog 2006 - 2018 - Diseño web by Code