Disco Ibiza, Loco Mía…

El target de los Reyes Magos

28/01/2015

 
Bueno, queridos lectores, llegó el 2015.

De acuerdo, en realidad el 2015 llegó hace prácticamente un mes, pero como éste va a ser el primer post del año, no puedo evitar pasarlo por alto y dedicarle unas pequeñas menciones al asunto. Por eso y porque ante el alarmantemente bajo ritmo y frecuencia de actualización de este blog, no está la cosa como para ir desechando temas sobre los que escribir, por muy absurdamente tarde que lleguen.

Lo más curioso del 2014 es lo rápido que se me pasó. No sé si es porque me estoy haciendo viejo y noto cómo los años van acelerándose poco a poco, pero lo cierto es que antes de que pudiera darme cuenta ya estaba, otra vez, tragándome los casposos especiales de Nochebuena en Telecinco —José Luis Moreno, never gets old— con Paz Padilla y aquel otro señor al que sólo llaman para presentar esas galas (y al que, presumiblemente, después de la grabación vuelven a encerrar en el plató hasta el año que viene), tomando las uvas con Ramonchu y (¿Quién dice que la tecnología actual no nos permite viajar en el tiempo? ¡Con una simple antena de televisión podemos retroceder a 2002!) viendo a Cruz y Raya en el especial de La 1 (siendo positivos, este año al menos no hemos tenido a Arévalo).

Volvió a tener lugar esa época del año en la que las tensiones familiares se disparan violentamente ante los preparativos de esas comidas y cenas especiales (en las cuales tratamos de fingir que nuestras casas lucen cada día igual de impecables), en la que si tienes la mala suerte de ser catalán TV3 te tortura con una tonadilla navideña tan pegadiza como repugnante y en la que nuestros personajes de ficción favoritos celebran el Día de Acción de Gracias.

Me ha faltado este año, eso sí, alguna que otra reposición de ‘La jungla de Cristal, que ostenta el honor de ser mi película navideña favorita de todos los tiempos (aunque Gremlins tendría que llevarse sí o sí una mención honorífica), pero por lo demás todo ha ido según lo previsto. En Antena 3 siguen dando Los Simpson, todo en orden.

 

JOAQUINPRAT-2

¿Para cuándo otra temporada de ‘Campamento de verano’?

 
Supongo que a estas alturas gracias, insisto una vez más, a la pachorra innata del que os escribe estas líneas los regalos de Papá Noel ya los tendréis más que desempaquetados. Y, probablemente por eso, seáis unos hijos de Satanás. En nuestra casa siempre hemos sido más de Reyes Magos, por lo que desde mi más tierna infancia aprendí a odiar profundamente a cualquier hijo de la gran puta que recibiera los regalos antes que yo. Y en la mayoría de los casos por partida doble, ya que el muy gorrino TAMBIÉN recibiría más regalos el día de Reyes.

En vuestras casas no sé cómo sería (o será) el tema Reyes, pero en la mía la verdad es que nunca supieron llevarlo del sutil modo en que cabría esperar. Supongo que al haber sido hijo primogénito y el único niño de la familia durante mis primeros ocho años de vida (ya sabéis, antes de que nacieran indeseables engendros demoníacos como éste), mi familia no se tomaba estrictamente en serio todo eso de ocultar bien la farsa. Asumo que me tomarían directamente por subnormal. Y tampoco iban muy errados.
 

 Por otra parte, esto es lo que pasa cuando las cosas se ocultan demasiado bien…

Pero por muy imbécil que fuera en aquellos años —y en estos de ahora también, no os voy a engañar—, era inevitable que llamara mi atención la alarmante y profunda dejadez de los Reyes Magos a la hora de traer regalos a la gente que ya se alejaba un poco de su target. La precisión milimétrica con la que acertaron a la hora de comprarme el robot Emilio contrastaba brutalmente con la mala hostia que tenían al traerle una corbata chunga o unos calcetines a rayas a cualquiera de los adultos de mi familia.

Con los niños, los Reyes se curraban un huevo los regalos, se documentaban exhaustivamente sobre cuáles eran los regalos que más querían, cuántos querían y cómo los querían; pero conforme van pasando los años y esos niños van crecienco, los Reyes empiezan a confiarse, a jugársela fuerte, les invade la pachorra y terminan comprándote las zapatillas más baratas que encuentren en el bazar oriental de turno.

Lo más triste como espectador en esos momentos era cuando, aun cegado por la ilusión de desempaquetar los regalos que me acababan de traer, alguno de mis familiares abría uno de sus regalos y al descubrir una camisa o pantalones de dudoso gusto saltaba otro familiar desde la otra punta de la habitación y se apresuraba en decir: «Pero si no te gusta se puede cambiar, ¿eh?».

¡Qué hijo de puta, ¿no?! ¡Maldito miserable! No sólo ha cotilleado previamente el interior del regalo (¿cómo si no iba a saber que tenía dentro el tíquet de compra?), sino que además sugiere la idea de jugar a ser dioses e ir a cambiar un regalo que unos putos seres mágicos venidos de Oriente han ido a comprar expresamente para ti (aunque lo hayan dejado en casa de tu cuñado, sin motivo aparente). ¡Cabronazo! Una cosa es que seas un desagradecido de mierda, pero no incites a los demás a ello.
 

 
Fantaseo con la idea de alguien recibiendo un Regalo Azul de Unicef
y preguntando si tiene el tíquet de compra por si todavía se puede devolver.

Teniendo en cuenta todo aquello, sigo preguntándome cómo demonios consiguieron tenerme engañado durante diez años, que fue cuando terminaron contándome la verdad. Sí, repito: hasta los diez años. No, no me hice el loco como la mayoría de los niños, fingiendo no saberlo para seguir viviendo del cuento, aunque me lo hubieran chivado previamente en el colegio. No, estamos hablando de que legítimamente no tuve ni puta idea de la existencia de todaesa terrible conspiración a gran escala hasta que cumplí los diez años. Para que os hagáis una idea, aquello fue sólo dos años antes de empezar a escribir este blog. ¿A que jode?

En cualquier caso, y como estoy empezando a sentirme culpable de colar un post navideño a las puertas de Febrero, aquí me despido por hoy. Pero no me puedo ir tranquilo sin antes desearos, a glorioso destiempo, un feliz año nuevo. Año nuevo que, por otra parte, espero que sea más prolífico en lo que a actualizar este antro se refiere. Siendo positivos, tengo doce once meses por delante y algún que otro post en borradores. Y sin libros ni especiales de por medio, en algo tendré que emplear mi tiempo libre.

Es decir, tampoco me masturbo tanto

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LA TIA

Jajajajja pero que buenas reinas éramos los curioso del robot Emilio es que acabaste metido dentro de la caja.

Tengo pruebas graficas de ello.

Por un buen precio las cuelgo todas (A quien le interese).

Caprichito del niño deseo concedido lástima que hayas crecido tanto y perdieras la magia de niñez.
Aunque este año aun te debo el regalito de reyes………………………
MUUUUUUUUAK

Chúpame la polla.

Si. Qué majo era el robot! Y la caja…. LA CAJA era la puta hostia!!!!

Satoshi

A lo mejor solo es cosa mía, pero he notado que últimamente subes mas vídeos a tu canal de youtube que posts escribes en tu blog. Si a eso le sumamos que has escrito ya algún que otro libro, me parece que te has convertido en un youtuber de pleno derecho.

Y encima, creo que en el vídeo hay por lo menos un par de errores. Vamos, no estoy del todo seguro y tendré que verlo otra vez, pero algo raro hay. Creo.

Juankiii feliz ano a ti tambien!

Y tú suerte que no eres de pueblo, pero que sepas que en los pueblos suenan villancicos desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche, así qué algo ganas…

En su momento los Reyes o Papa Noel (si, soy de los dos) también me trajeron al Robot Emilio (que yo lo llamaba Emilito y no Emilio) y lo recuerdo con mucha felicidad -pese su lentitud de movimiento, creo recordar- ¡y que sepas que pagaría por ver fotos tuyas de pequeño metido en un caja!

(Lo gracioso del post, es que me he hecho una imagen mental de alguien regalándote un Regalo Azul de Unicef y tú preguntando cómo devolverlo, que para qué quieres eso.
Y ¡Oh! el vídeo de Los Reyes Magos de Alberto González *-*, qué gracia me hizo cuando lo vi.)

Y a ver si en estos 11 meses que te quedan por delante actualizas más, que esto esta un poco muerto ¡Vergüenza debería darte!
Aunque bueno, yo tanto con “Perdona si no te llamo, amor”, “Gravità” y “Unas Navidades Woftásticas” me he reído mucho, así que sigue por este camino :3 (y ya sabes, ¡cada vez mejor!)

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