Ahora con más calvicie

Amaia y Alfred se dan puto asco

12/05/2018

Esta noche se celebrará en Lisboa la 63ª edición del Festival de la Canción de Eurovisión. Quienes ya me conozcan sabrán de sobra que guardo una relación con este evento que oscila entre el amor incondicional y el odio más visceral. Si bien soy uno de sus más ávidos seguidores y llevo viéndolo año tras año desde que tengo uso de razón, reconozco que en muchas ocasiones soy incapaz de sentarme frente al televisor sin acabar con los ojos inyectados en sangre y echando espuma por la boca ante el cúmulo de despropósitos que termino presenciando.

El año pasado, sin ir más lejos, me llevé el cabreo del siglo cuando Salvador Sobral se alzó como el ganador absoluto de su edición. En el caso de que no recordéis de quién se trata no os preocupéis, es perfectamente normal: fue aquel que actuó mientras todo el mundo aprovechó para ir a mear. Claro, podemos seguir fingiendo que nadie se durmió durante su intervención y que su victoria fue por méritos propios en lugar de estar motivada por la lastimica colectiva que despertó entre el público al saberse que estaba a punto de quedarse muñeco debido a sus problemas cardíacos.

Irónicamente, ahora que ya tiene corazón nuevo parece que la gente se ha dado cuenta de que es un puto imbécil. A buenas horas.

Yo ya le odiaba antes de que estuviera bien visto hacerlo.
 

Pero estas cosas forman parte del encanto, en realidad. Soy plenamente consciente de que la cosa no tendría ni la mitad de gracia si dejase de proporcionarme las intensas dosis de indignación anual que necesito para descargar adrenalina. Eurovisión no sería lo mismo si no ganase casi siempre la canción más petarda o insufrible de todas. Y desde luego el festival también perdería mucho si España intentase concursar de verdad, como si pretendiese ganar alguna vez, en lugar de seguir mandando la purria habitual para evitar tener que cargar con los costes de la organización al año siguiente.

Precisamente de eso os venía a hablar hoy aquí. Como ya sabrán todos aquellos que no vivan en una cueva alejados de la cualquier atisbo de civilización, este año España será representada por dos concursantes de la exitosa última edición de Operación Triunfo: Alfred y Amaia. Como no pretendo herir las sensibilidades de mis potenciales lectores, ni entrar en polémicas de ningún tipo, evitaré comentar que la canción escogida me parece un zurullo de proporciones bíblicas y que sus intérpretes tienen para mí el mismo carisma que la roña que se me queda pegada a las zapatillas de estar por casa.

Optaré, en cambio, por hacer una valoración justa y objetiva. Me basaré en hechos empíricos para contar cómo los medios de comunicación y las redes sociales nos han querido meter por la garganta una historia de amor inexistente.

Retrocedamos en el tiempo unos cuantos meses.

Todo iba bien cuando empezó Operación Triunfo 2017. Y cuando digo que «todo iba bien» me refiero a que a todos nos sudaba los cojones el programa y nadie daba por culo más de la cuenta comentándolo a todas horas por Facebook o Twitter. Por desgracia, todo esto cambió a partir de la tercera gala, cuando alguien tuvo la feliz idea de dejar que Alfred y Amaia cantasen a dúo «City of Stars» de la banda sonora de La La Land. El problema ya no era arruinar por completo una canción bastante chula de una película que lo es aún más —que también—, sino que la enorme química y complicidad que tendrían que tener entre ellos para llevar la actuación a buen puerto brillaba completamente por su ausencia.

Y claro, el sector del público más adicto a los culebrones se encontraba en aquel momento sediento de amoríos. Por tanto, tuvieron que aferrarse a lo primero que encontraron y se empeñaron en fingir que dicha química entre Alfred y Amaia que existía.

Y, a ver…

No.

¿Podemos echarle un vistazo a este vídeo? Os pido, por favor, que os fijéis en las caras de ellos dos. Decidme si sus expresiones faciales os parecen las de una pareja enamorada y no las de dos individuos que van locos por echar una bomba de humo y desvanecerse entre las sombras.

 

 

Sí, ya sé que si les observamos por separado en entrevistas o en otras actuaciones nos daríamos cuenta de que Amaia siempre lleva de serie la misma cara como de oler mierda. Podría comprar ese argumento si no fuera por Alfred. ¿Qué excusa tiene él? No puedo pasar por alto esa forma de entrecerrar sus ojos para evitar el contacto visual con ella, ni cómo aparta sutilmente la cara cada vez que tiene la de Amaia enfrente. ¿Será que no soporta tener a su compañera delante o que ésta presenta un severo caso de halitosis?

Entre las caras de asco de él y la gélida sonrisa sin alma de ella, ninguno de los dos parece realmente querer estar ahí compartiendo escenario. Hay un problema cuando la supuesta pareja idílica y adorable que tiene que llenar páginas y páginas de Tumblr con sus fotos más cuquis transmiten menos pasión mirándose el uno al otro que Brendan Dassey mirando a la nada durante su juicio por asesinato. Lo que tendrían que ser unas miradas cargadas de magia y amor sólo parecen estar plagadas de grima.

Aunque, como os podéis imaginar, en nada influyó que Alfred y Amaia se pasaran toda la actuación con la misma cara que tenía yo en el cine cuando me tocó ir a ver Escuadrón Suicida. El pescado ya estaba vendido. Las redes sociales echaban humo, los medios de comunicación les siguieron el rollo y la productora del programa se propuso exprimir al máximo a su nuevo fenómeno de masas.


Aquí Alfred se acaba de desgarrar el ano.

 

Podíamos ir dando ya por hecho que al menos uno de los dos sería el ganador del concurso. Tampoco hacía falta ser muy avispado para deducir que sería Amaia quien se llevase el gato al agua. Y es que, pese a ser más sosa que un pastel de aire comprimido, en talento le daba unas cuantas vueltas a su partenaire. Y si dejásemos de lado la calidad, tampoco sería muy descabellado catalogar a Alfred como un puto cretino. En general. En la vida. Pero eso es algo que no voy a hacer porque ya he dicho que no me interesaba entrar en polémica.

El caso es que no me puedo ni llegar a imaginar lo miserables que deben de sentirse ahora mismo estos dos. Porque la cosa no ha cambiado mucho desde entonces. Ha ido a peor, de hecho, desde que fueron seleccionados como nuestros representantes en Eurovisión en una gala especial del reality donde concursaban. Para todos aquellos afortunados que no hayan tenido aún el cuestionable placer de escuchar la canción que defenderán esta noche en Lisboa, aquí os la traigo.

Una vez más, intentad no pensar en que el tema compuesto para la ocasión parece el descarte de la banda sonora de alguna secuela de Disney directa a DVD, centraos en lo importante: sus putas caras.

 

 

Os lo pregunto por última vez. ¿Creéis que lo están pasando bien?
 

Yo lo único que veo en estos tres minutos de incomodidad musical es a dos pobres diablos condenados a vivir un falso romance deliberadamente ambiguo con una persona que seguramente les caiga más bien tirando a regular. Porque a alguien a quien quieres de verdad no le regalas un libro de Albert Pla por Sant Jordi. Y lo peor es que no pueden dar ni un solo paso en falso, claro. Al mínimo mal gesto que se hagan públicamente se les caerá el tenderete que tienen montado. Por no poder, ni siquiera pueden cagarse un poco en su país para aliviar tensiones.

Si quieren tener una carrera en el mundo del espectáculo, si quieren triunfar y hacer realidad el sueño de sus vidas, tienen que pasar primero por este peaje. Tienen que mantener este paripé, por lo menos, hasta esta misma noche. Y no estoy del todo seguro de que consigan llegar hasta entonces sin asesinarse el uno al otro. Lo reconozco: al principio me caían mal. Muy mal. Pero ahora ya no. Ahora ya sólo soy capaz de sentir una pena genuina por ellos. No puedo hacer más que desear que cese de una vez su sufrimiento. Bueno, el de ella. El de él me da un poco igual, pero porque es subnormal. O al menos eso es lo que diría si quisiera entrar en polémica. Pero como no quiero, no lo digo.

En resumen: con todo esto no estoy queriendo decir que José María Íñigo haya muerto por culpa de ellos ni debido a la incomodidad que le creaban con su presencia grimosa en el festival, pero de lo que sí estoy casi seguro es de que tampoco ha ayudado.

Siento que potan por primera vez…

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José María Íñigo D.E.P.

A todo esto, les deseo lo peor a estos 2. De verdad, yo enviaría a Juanki con la Chica del Metro.

Lucille 2

El año que viene ves tú cantando “Mi nabo” fijo que ganamos.

las muertes de aviici y jose maria iñigo estan relacionadas

SQpido

Lo que te pasa es que tienes envidia…. se nota que te gusta, estás enamorado. Vamos confiesa … Alfred te pone palote!

A mi lo que me da pena es la actitud de España,que la gente vean q cada año va de mal en peor y aun asi… Venga este año como todos,random! Al primero q pille…ah estos son horribles vamos a presentarlos…Que mierda espiritu musical es este?.Se estan cargando desde que tengo uso de razon un festival,minucioso, divertido,professional, e internacional..La gente tendria q leer mas articulos de actualidad que ahora tenemos millones de recursos para hacernos llegar, y mejorar pero aun, hay gente que prefiere lo comodo, facil, e mal hecho, no hay que dar el poder de decision a unos tarados,logico,como darle a un mono dos pistolas,asi es como acabaremos ?

Black Phillip

No podía estar más de acuerdo con cada palabra.
Como siempre una descripción impecable de los hechos, te sacas la chorra ante cada convencionalismo que no coincida con tus gustos, cosa admirable.
He leído menciones y verdades muy necesarias ‘Yo ya le odiaba antes de que estuviera bien visto hacerlo’, ¿Qué puedo añadir más allá de un aplauso?
Por ello te dejo un comentario con un pedacito de mi amor para ti.

Pero a Alfred te lo tirabas.

Puedes no decir que es subnormal para no entrar en polémicas pero quieres su glande dentro, admitelo.

Vamos a ver, en primer lugar no es “muñeco”, es MOÑECO. En segundo lugar, Salvador Sobrado mola que te cagas, no me jodas, por mucha cara de puto empanao que arrastre.
Por lo demás, no podría estar más de acuerdo. Mis sobacos tienen más carisma que estos dos, especialmente más carisma que Alfred, al cual podrían sustituir por una polla encurtida y NADIE se percataría.

De todas formas, y sé que va a ser un comentario bastante impopular, los prefiero al Chiki Chiki.

Dr. Tobias Fünke

Totalmente de acuerdo Juanki. Un evento sin hombres azules no es un evento completo. Felicidades a la persona de etnia Manchú que le vendió el atrezzo a la ganadora.

JseLupa

Cada año se espera un mísero y pequeño abismo de posibilidad de que al menos España no de pena en esta representación europea pero nos damos cuenta de que cada vez damos más pena y que sería mejor retirarse o hacer algo al respecto.Como podría ser reclamar la exclusión de España de esta competición.
Petición de exclusión posufragio universal de votos:firme aqui

Chúpame la polla.

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